En línea con el plan de Luis Caputo para contener el tipo de cambio en la antesala de las elecciones legislativas, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) adoptó una serie de medidas que restringen los movimientos en dólares de los bancos. Junto con la significativa intervención en el mercado de futuros, el gobierno libertario apuesta a endurecer las normativas vigentes para evitar cualquier salto cambiario que pueda minar sus chances en las urnas.
Según la comunicación oficial «A» 8311, la primera iniciativa, que regirá desde diciembre, obliga a las entidades bancarias a cumplir todos los días con el tope que tienen en su posición en moneda extranjera. Hasta ahora, ese límite se verificaba de manera mensual, lo que permitía cierto margen para especular durante el período y “acomodar” las cuentas recién al cierre.
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El BCRA endureció los controles a los bancos para mantener el dólar a raya
La segunda disposición también entrará en vigencia en el último mes del año y establece que, en caso de que un banco quede con una posición negativa en dólares, ese desbalance no podrá superar el 30% de su patrimonio computable. En otras palabras, no tendrán autorizado endeudarse en exceso en divisas para apostar en el mercado.
Por último, de manera inmediata, el Central prohibió que los entes financieros utilicen el “truco del último día”: ya no podrán recomprar masivamente dólares en la última jornada hábil del mes para cerrar el balance sin cambios tras haber operado con pesos en las semanas previas.
Con este paquete de restricciones, el BCRA busca desincentivar las operaciones de “carry trade” que los bancos realizaban para aprovechar las tasas en pesos y recomprar divisas sobre el final, una operatoria que en los últimos meses había generado presión sobre el tipo de cambio.
Hasta ahora, las instituciones bancarias solían desprenderse de sus dólares para aprovechar el rendimiento en pesos y volver a recomprarlos justo al cierre del mes, quedando sin variaciones en su balance. Con la nueva disposición, esa operatoria queda limitada y el margen para arbitrara las tasas se reduce de manera significativa.
Gabriel Caamaño, director de la consultora Outlier, cuestionó las decisiones del oficialismo y considero que cuando el regulador cambia «las reglas de juego todo el tiempo a su favor», se produce «una inconsistencia temporal y una muestra de debilidad«.
Por su parte, el jefe de Research de Romano Group, Salvador Vitelli, brindó una detallada explicación acerca del impacto de las medidas y cómo inciden en la mecánica que los bancos venían utilizando a través de la operación en el mercado de futuros.
«Dólar futuro y spot son dos mercados diferentes pero bien interrelacionados. Cuando la tasa de futuros está por debajo de la tasa en pesos, bancos y entidades shortean spot, hacen tasa y cubren con futuros. La famosa sintética. Más aún si esta tasa está negativa como supimos ver en algunas ruedas de julio y agosto. Los incentivos son aún mayores», indicó.
Al momento del vencimiento, Vitelli explicó que la medida apuntaría a que el BCRA no permita rollear ni que que los bancos puedan intervenir en el spot: «Básicamente, si buscan cobertura deberán ir a futuros a la tasa que haya (viendo si BCRA se mete o no), o bien esperar a que termine el mes (descalzados) y cubrir el primer día hábil. Por ende, todas las posiciones largas de hoy hechas en ROFEX las mandas a DLR092025 (o más diferido) o al spot del lunes».
Fuerte intervención oficial en el dólar futuro
El dólar futuro es un contrato que permite fijar hoy a qué precio se cerrará una operación con la divisa norteamericana en una fecha posterior. A diferencia del “spot”, que se utiliza en transacciones inmediatas, en este caso no hay entrega física de billetes, sino una liquidación por diferencias: al llegar el vencimiento, una de las partes recibe o paga según la brecha entre el tipo de cambio acordado y el vigente en ese momento.
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Se trata de una herramienta encuadrada dentro de los derivados financieros y que opera en mercados organizados y bajo regulación, como el Matba-Rofex. Cada contrato equivale a US$ 1.000 y su uso puede responder a dos lógicas distintas: la cobertura frente a movimientos bruscos del tipo de cambio o la especulación con la expectativa de obtener ganancias a partir de esas oscilaciones.
A días de las elecciones en la provincia de Buenos Aires, la administración libertaria reforzó su estrategia para transitar la recta final con cierta estabilidad. En este contexto, el Banco Central volvió a hacerse presente en el mercado de futuros de dólar e intervino con fuerza para contener la demanda.
A lo largo de la semana, el volumen operado alcanzó un promedio de US$ 2.500 millones, triplicando la actividad habitual. Al mismo tiempo, el interés abierto trepó a US$ 7.950 millones, tocando los niveles más altos desde el inicio de la gestión Milei y acercándose a los registros previos a las elecciones de 2023.
«¿Cuánto de ese monto corresponde al Central? La última cifra oficial ubicaba su posición vendedora en US$ 3.800 millones, aunque las estimaciones actuales la sitúan más cerca de US$ 6.000 millones. Esto muestra el creciente protagonismo del organismo en el mercado y la magnitud de los compromisos que viene asumiendo», planteó un informe de GMA Capital.
Los analistas advirtieron que «a medida que aumentan las ventas de futuros del BCRA, se vuelve más difícil sostener el tipo de cambio únicamente con esta herramienta«. «Aun así, en la segunda parte de la semana el mercado acompañó el movimiento y volvió a colocarse en pesos, lo que permitió a la autoridad monetaria cumplir con su meta inmediata: mantener al dólar por debajo de los $ 1.330», concluyeron.
MFN / Gi