Una investigación publicada en The Lancet Rheumatology propone un método no invasivo basado en modificar la postura al caminar para redistribuir el peso y reducir la carga sobre articulaciones afectadas.
Una nueva investigación, avalada por la doctora Pamela Mehta, cirujana ortopédica de la Universidad de Columbia, brinda un enfoque inédito para aliviar los dolores crónicos de la artrosis. De acuerdo a este relevamiento, ciertos cambios posturales muy concretos pueden generar el bienestar buscado y que otros métodos no logran.
La publicación, en la revista especializada The Lancet Rheumatology, puntualiza que «ajustar la forma de caminar puede reducir el estrés en las articulaciones y así generar bienestar», explica Mehta, fundadora del centro médico Resilience Orthopedics, en California. «Incluso, un patrón de caminata aparentemente ‘normal’ puede generar una carga excesiva en ciertas áreas de la rodilla, la cadera o el tobillo, especialmente si existe daño articular previo».
«El objetivo central de este método está en modificar la forma en que el pie impacta contra el suelo para redistribuir la carga y mejorar síntomas como el dolor, la rigidez y la inestabilidad», agregó la especialista.
¿Cómo se obtienen los beneficios? «La presunción es que al cambiar la forma en que el pie impacta contra el suelo se redistribuyen las fuerzas dentro de la rodilla, especialmente alejándolas de la zona interna más desgastada», continuó Mehta. «Con el tiempo, esto reduce la inflamación y la irritación, lo que puede traducirse en un alivio de los síntomas. En esencia, no se está reparando el cartílago, pero sí se le da un descanso a la rodilla de la presión constante».
Como conclusión agrega: «Al ajustar la mecánica de la marcha, podemos disminuir el estrés en la articulación, lo que podría reducir el dolor y ralentizar el deterioro del cartílago».
El artículo de The Lancet Rheumatology detalla que para idear este método realizaron en personas con artrosis de rodilla seis sesiones de entrenamiento en las cuales practicaron una caminata con los dedos de los pies ligeramente hacia adentro o hacia afuera, según lo que fuera más conveniente para su fisonomía. Para ayudarlos a mantener la posición correcta, los investigadores utilizaron un pequeño dispositivo vibratorio por debajo de la rodilla que se activaba cuando pisaban de forma incorrecta.
El informe indica que después de un año, quienes adoptaron esta forma personalizada de caminata reportaron una reducción del dolor de rodilla de 1,2 puntos más en una escala estándar, en comparación con quienes caminaban normalmente. «Esta disminución es definitivamente relevante y clínicamente significativa. Si partís de un dolor crónico de 6/10, bajar 1,2 puntos te lleva a 4,8, lo que representa una reducción del 20% en la intensidad. Esto, combinado con otros tratamientos no quirúrgicos, puede llevar al dolor a niveles manejables», aclaró Mehta.
Para probar este cambio, el consejo de Mehta es prestar mucha atención al calzado. «Si es demasiado ajustado, suelto o desgastado de forma irregular, puede interferir con la posición del pie y arruinar los esfuerzos de reentrenamiento», explicó la médica.
La artrosis, también llamada osteoartritis, de acuerdo a la información de la Clínica Mayo, es la forma más común de artritis. Su característica principal es la degradación del cartílago que amortigua los extremos de los huesos; especialmente en rodillas, caderas, manos y columna. Esto provoca dolor, rigidez y pérdida de funcionalidad.
