El Premio Nobel de Literatura, cuya obra circula a veces primero en español, reflexiona sobre las complejidades del lenguaje y el mercado editorial global en un diálogo con la traductora argentina Mariana Dimópulos.
El encuentro intelectual en una lengua distinta a la propia puede parecer una experiencia excepcional. Sin embargo, para quienes viven en fronteras o en condición de migrantes, es una realidad cotidiana. Esta reflexión surge del diálogo con el escritor John M. Coetzee, Premio Nobel de Literatura 2003, cuya relación con el idioma y la traducción presenta matices particulares.
Coetzee, nacido en Sudáfrica y residente en Australia, ha establecido un vínculo significativo con Argentina a través de la editora Soledad Costantini y de traductoras como Mariana Dimópulos y Elena Marengo. Un gesto llamativo del autor es que algunas de sus obras, como la nouvelle El polaco, circularon primero en traducción al castellano antes de publicarse en su idioma original, el inglés.
Este procedimiento, según analiza Dimópulos, puede interpretarse como una crítica a la industria del libro global, donde el inglés juega un papel preponderante. «Una lengua global, como lo fue antes el francés y, hace varios siglos, el castellano, tiende a importar mucho menos de lo que exporta», señala la traductora, destacando el desequilibrio en los flujos de traducción.
El inglés, que Coetzee aprendió de niño en la multilingüe sociedad sudafricana, no es su «lengua materna», pero se convirtió en el vehículo de su escritura consagrada. Juntos, Coetzee y Dimópulos escribieron Don de lenguas, un libro que, si bien critica ciertas nociones aceptadas sobre el privilegio lingüístico, debió ser escrito en inglés para alcanzar al público anglosajón y garantizar la comunicación entre sus autores.
La obra posteriormente fue traducida al castellano por la escritora argentina Esther Cross, cerrando un círculo de intercambio cultural que desafía la jerarquía tradicional entre idiomas «originales» y «traducidos». Este intercambio subraya la naturaleza intrincada de la identidad y la expresión en un mundo interconectado.
