El caso judicial iniciado por el influencer Bruno Riboldi, quien denunció la desaparición de casi 200 animales, presenta negociaciones fallidas y posturas divergentes entre la defensa del imputado y el denunciante.
La causa judicial que involucra al influencer y productor agropecuario Bruno Riboldi, conocido en redes sociales como «la joya agro», continúa su curso con versiones contrapuestas y sin que las negociaciones hayan logrado una solución. Riboldi denunció la desaparición de unos 190 bovinos de un establecimiento en Santa Teresa, Santa Fe, lo que derivó en la imputación de Nicolás C. por presunta defraudación por abuso de confianza.
Según la Fiscalía de Villa Constitución, a cargo de Ramiro Martínez, el imputado habría vendido 161 animales sin autorización, utilizando documentación oficial para dar apariencia de legalidad. Si bien el ganado fue recuperado posteriormente, la acusación sostiene que el perjuicio se configuró en el momento de la venta no consentida.
Desde la defensa del imputado, el abogado Pablo Morosano afirmó que no hubo desaparición, sino una venta conocida por ambas partes, y presentó chats como evidencia de una dinámica comercial habitual y de una urgencia de liquidez por parte de Riboldi. En esos intercambios, el influencer hace referencia a necesidades de dinero y sugiere ventas rápidas.
Frente a esto, Riboldi explicó a LA NACION que esos mensajes corresponden a una liquidación de animales impaga distinta a la operación bajo investigación. Mantiene su postura de que la causa penal debe continuar, rechazando que se trate de un mero conflicto comercial, y pidió que se liberen los 161 animales y se busquen los 29 restantes.
Mientras la defensa del imputado impulsa un acuerdo para validar la venta y distribuir los fondos, Riboldi y su abogado, Carlos García Beltrame, insisten en que la investigación judicial siga su curso normal.
