Un fuerte temporal afectó este martes a Mar del Plata y Miramar, con precipitaciones intensas que saturaron los sistemas pluviales, generaron anegamientos y obligaron a desvíos vehiculares. El fenómeno, que incluyó granizo y ráfagas, no interrumpió un partido de fútbol en el estadio.
Un intenso temporal azotó este martes la costa de la provincia de Buenos Aires, dejando a su paso registros de anegamientos y daños materiales en las ciudades de Mar del Plata y Miramar. La caída de agua, concentrada en aproximadamente 30 minutos, superó la capacidad de los sistemas de drenaje pluvial en ambas localidades.
El fenómeno meteorológico, que se desplazó de sur a norte, impactó primero en Miramar. Allí, vecinos de la zona céntrica tomaron medidas preventivas ante el desborde de los desagües en el frente costero, llegando a colocar sus vehículos sobre la calzada para impedir el paso y evitar que el oleaje generado por otros rodados ingresara a sus propiedades.
En Mar del Plata, la situación fue similar. El agua se acumuló de cordón a cordón en cuestión de minutos, transformando calles en verdaderos ríos. Las áreas más críticas se ubicaron cerca del faro y en zonas bajas aledañas al puerto. El barrio La Olla, situado al este de la Avenida Edison y con una topografía por debajo del nivel promedio, sufrió complicaciones severas con la inundación inmediata de viviendas y comercios.
En el acceso sur, entre el balneario Waikiki y el faro, la profundidad del agua, que en varios tramos superaba la mitad de la altura de los vehículos, forzó a los conductores a modificar sus recorridos. Una situación de alta complejidad se registró en la Diagonal Gascón, donde el agua estancada ingresó a las cabinas de los autos y obstruyó motores, dejando varios automovilistas varados.
Las autoridades de Defensa Civil del municipio confirmaron que los equipos técnicos mantienen el registro de los puntos más afectados tras el paso de la tormenta.
La intensidad de las precipitaciones coincidió con el desarrollo del partido de fútbol entre Aldosivi y Argentinos Juniors en el estadio José María Minella. Los espectadores presenciaron cómo el agua escurría desde los niveles superiores de la estructura, formando cascadas en las tribunas. A pesar de ello, el encuentro deportivo se desarrolló sin interrupciones y el público permaneció en sus lugares.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) había emitido previamente una alerta amarilla, que fue escalada a naranja para la tarde y noche. El aviso, que abarca la costa de General Pueyrredón, Mar Chiquita y General Alvarado, contemplaba posibles ráfagas de viento superiores a los 90 km/h, granizo y actividad eléctrica frecuente.
Mientras tanto, en algunas zonas menos comprometidas cerca del centro, vecinos más jóvenes optaron por utilizar kayaks, tablas de surf y planchas de telgopor para navegar por las calles inundadas, dándole un carácter lúdico a la jornada pese a la gravedad del temporal.
